• Por Roamand Zucré

Tepeyac, el santuario más visitado del mundo



¡Veinte millones de peregrinos al año! (1) Este es el alud de creyentes que se precipita sobre la iglesia más visitada del mundo: la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, localizada al pie de la colina del Tepeyac. Ni La Meca (13 millones), centro sagrado del islam, ni el más grande templo budista del mundo reconocido por Guinness, el santuario de Borobudur (3.3 millones), ubicado en la isla indonesia de Java, tienen tal concurrencia. El Tepeyac (Tepeyacac, de tepe-tl, "cerro"; yaca-tl, "nariz, punta" y el sufijo locativo-C., lo que se traduce: "en la nariz o punta del cerro" o donde comienza el cerro), supera en afluencia, incluso, a lugares sagrados del catolicismo tales como El Vaticano y la Basílica de San Pedro, Roma (18.5 millones); la Catedral de Nuestra Señora de París (12 millones), y los santuarios de Fátima, en Portugal, y de Nuestra Señora de Lourdes, en los altos Pirineos de Francia, con 9.4 millones y 2.5 millones de visitantes, respectivamente. El 12 de diciembre del 2017 la basílica rompió récord de asistentes a la “gran fiesta de Tonantzin-Guadalupe”, al reunirse ese día en su interior, el atrio y alrededores, unos 7.3 millones de fieles, según el portal de Nacional Geographic Traveler. ( 2 )

Si pudiéramos sintetizar en una sola frase este sincretismo religioso que dio sentido divino a nuestra mexicanidad, diríamos que los conquistadores sembraron la cruz en el Tepeyac, mientras nuestros ancestros indígenas hicieron suya a la Virgen de Guadalupe de Extremadura, como cristiana transfiguración de la diosa Tonantzin: “nuestra madre”.

La leyenda de Extremadura

El desaparecido Guillermo Schulenburg, abad que fue durante 33 años de la “Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe” (que tal es su nombre oficial), refiere en sus memorias que Juana “La Loca” (soberana hija de los reyes católicos Fernando e Isabel) ordenó, mediante cédula real del 1 de mayo de 1551, formar en América la Cofradía de Nuestra Señora de Guadalupe de Extremadura, de la que fueron excluidos los indios, ya que sólo podían pertenecer a ella los españoles que quisieran.( 3 )

Por su parte, el escritor Leoncio García Valdés cuenta que existe en la provincia de Extremadura, España, el santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, en el que se venera a una virgen morena de 59 centímetros de altura, tallada en madera de cedro, cuyo origen se remonta al siglo XIII.

La tradición dice que la imagen se le apareció a un vaquero de nombre Gil Cordero, cerca del río de Guadalupe, pidiéndole fuera a visitar al obispo de Cáceres para decirle que ella deseaba se le erigiera una iglesia en el lugar, en la que protegería a todos los que se acercaran a solicitarle ayuda. Concluye el mencionado autor: “esta leyenda tan bonita es semejante a la leyenda del Tepeyac”. ( 4 )

El indio Valeriano y el “Nican Mopohua”

Aquí en México historiadores de la estatura de Carlos Sigüenza y Góngora Lorenzo Boturini, Edmundo O ‘Gorman, Miguel León Portilla y Enrique Florescano, entre otros, coinciden en atribuir la autoría de las crónicas de las cuatro apariciones guadalupanas contenidas en el “Nican Mopohua” ( 5 ) al eminente sabio indígena, Antonio Valeriano, nativo de Azcapotzalco y alumno destacado de fray Bernardino de Sahagún en el Colegio Imperial de la Santa Cruz de Tlatelolco.

Valeriano las habría escrito hacia 1556 ( 6 ), cuando iniciaban los españoles radicados en México la adoración de la Virgen de Guadalupe, hecho que el propio O´Gorman ubica entre 1555 y 1556. Su relato se inscribe, igualmente, en el contexto del empeño puesto por los franciscanos en la tarea de suprimir la idolatría “demoniaca” y de consumar la evangelización y conversión de templos indígenas en ermitas e iglesias católicas, como fue el caso del Tepeyac (Tepeaquilla para los españoles).

Fray Toribio de Benavente, “Motolinía” ( 7 ), registró la forma en que el primer obispo de México, fray Juan de Zumárraga, quiso terminar con el paganismo, levantando cruces por todos lados, incluyendo, desde luego, el sitio en donde los mexicas veneraban a Tonantzin(8). Deidad de la que el padre Sahagún comentó: “aparecía (a los indios) muchas veces con unos atavíos (blancos) que se usaban en palacios…y los cabellos los tocaba de manera que tenía unos cornezuelos cruzados sobre la frente”. ( 9 )


Primer santuario guadalupano en México

Siguiendo las huellas de la historia, el virrey Martín Enríquez, en carta enviada al rey Felipe II (25/IX/1574), informaba que entre 1555 y 1556 existía ya en el Tepeyac una ermita con la imagen de Nuestra Señora, “a la que llamaron Guadalupe, por decir que se parecía a la del mismo nombre en España, y que la devoción comenzó a crecer porque un ganadero publicó que había recobrado la salud yendo a aquella ermita”. ( 10 )


El propio Bernardino de Sahagún, quien vivió hasta principios de febrero de 1590, escribió que los indígenas adoraban a la Virgen de Guadalupe cual si fuera una transfiguración de la diosa Tonantzin: “Vienen ahora a visitar a esta Tonantzin de muy lejos, tan lejos como de antes; la cual devoción también es sospechosa porque en todas partes hay muchas iglesias de Nuestra Señora y no van a ellas, y vienen de lejanas tierras a esta Tonantzin como antiguamente”, esto de acuerdo con la carta del historiador Joaquín García Icazbalceta citada en el párrafo anterior.

En suma, la que conocemos como antigua basílica (hoy “Templo Expiatorio de Cristo Rey”) fue construida en 1709 y es la cuarta iglesia levantada en el Tepeyac en la que se veneró por 267 años a la virgen de Guadalupe, hasta el 12 de octubre de 1976 cuando el lienzo sagrado, atribuido al pintor indígena Marcos de Aquino, fue trasladado a la nueva basílica del siglo XX proyectada por el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez.

El Tepeyac, refugio espiritual de los mexicanos

Schulenburg, quien falleció en julio de 2009 a la edad de 93 años, nos legó algunos datos ilustrativos de la intensa actividad religiosa que tiene lugar en este espacio sagrado. Refiere, por ejemplo, que a principios del siglo XXI se registraban anualmente un millón 17 mil comuniones, entre 1600 y 1700 peregrinaciones, 30 mil bautizos comunitarios, más de 20 mil misas y unos 24 mil juramentos de alcohólicos. (11) Del conjunto de edificaciones históricas localizadas en este lugar destacan, además de ambas basílicas: el camposanto, la Antigua Parroquia de Indios construida entre 1640 y 1650, la Iglesia del Cerrito o de San Miguel Arcángel inaugurada en 1666 en el lugar donde, cuenta la leyenda, ocurrió la primera aparición a Juan Diego en 1531, la Iglesia del Pocito (1777-1791), y el Templo y Convento de las Capuchinas (1773).

Los figurones del camposanto

En la “pomadosa y aristocrática” necrópolis del Tepeyac, como le llamó el cronista urbano Armando Ramírez, existen “peregrinos” que se instalaron a perpetuidad. De tal manera que ahí reposan los restos tanto del “príncipe imperial” de kilométrico nombre: Ángel María José Ignacio Francisco Xavier de Iturbide Huarte, segundo hijo del efímero emperador Agustín de Iturbide ( 12 ), como los del “Quince Uñas”, Antonio de Padua María Severino López de Santa Anna (quien ocupó once veces la Presidencia de la República), y los de su esposa doña Dolores Tosta.

Está sepultada, también, en un sarcófago, la difunta Delfina Ortega Díaz de Díaz, primera consorte del dictador Porfirio Díaz Mori. Entre los figurones que duermen ahí el “sueño eterno” se encuentran, igualmente, el escritor Xavier Villaurrutia y el más grande matador del porfiriato e ídolo de las multitudes: el torero bigotón, Ponciano Díaz. En la Iglesia del Pocito oró el generalísimo insurgente José María Morelos y Pavón el 22 de diciembre de 1815, antes de ser ejecutado en Ecatepec, estado de México.Ahí mismo, pero en la Antigua Parroquia de los indios, se exhibió durante más de cuatro décadas, por iniciativa de Santa Anna, la imagen de la Virgen de Guadalupe que enarboló como estandarte el cura Hidalgo al iniciar la rebelión independentista.

El obispo de Michoacán Manuel Abad y Queipo, (13) quien decretó la excomunión mayor a los insurgentes el 24 de septiembre de 1810, habría visto, sin duda, con muy malos ojos la exposición del “estandarte de sedición” en el altar de dicha iglesia. Aunque es pertinente aclarar que la excomunión de los primeros caudillos insurgentes nunca surtió efecto, pues fue nulificada por el cabildo de la catedral de Valladolid (Morelia) en octubre del mismo año, razón por la cual los restos de Hidalgo y los de sus lugartenientes pudieron reposar al pie del Altar de los Reyes en la Catedral de México, antes de ser trasladados, en 1926, a la Columna de la Independencia. (14)

Este es, pues, tan sólo un trozo de historia del santuario más visitado del mundo.

1 https://www.efe.com/efe/america/mexico/la-basilica-de-guadalupe-y-catedral-pilares-en-creacion-nacion-mexicana/50000545-2832532#

2 http://www.ngenespanol.com/traveler/agenda/17/12/14/rompen-record-de-peregrinos-a-la-basilica-de-guadalupe/

3 Schulenburg Prado, Guillermo, “Memorias del último abad de Guadalupe”, ed. Porrúa, 2003,p. 44 y 45.

4 Garza-Valdés, Leoncio, “Tepeyac: cinco siglos de engaño”, Plaza Janés, 2002, pp. 30-32.

5 El “Nican Mopohua” o la “Relación de las primeras apariciones”, escrita totalmente en náhuatl,

6 León-Portilla, Miguel, “Tonantzin Guadalupe: pensamiento náhuatl y mensaje cristiano en el Nican Mopohua”, ed. Fondo de Cultura Económica, tercera reimpresión 2002, pp.32 y 33.

7 Fray Toribio de Benavente, “Historia de los Indios de la Nueva España (1541)”, ed. El LibroTotal, versión electrónica: https://www.ellibrototal.com/ltotal/

8 Fray Bernardino de Sahagún menciona el cerro del Tepeyac (Tepeyacac) o Tepeaquilla, según los españoles, como el sitio en el que los aztecas veneraban a la diosa Tonantzin (“nuestra madre”), con sacrificios y muchas ofrendas. Agrega Sahagún: “venían a ella de muy lejas tierras, de más de 20 leguas (96.5 kilómetros) … Y traían muchas ofrendas; venían hombres y mujeres, y mozos y mozas a estas fiestas; era grande el concurso de gente en esos días y todos decían vamos a la fiesta de Tonantzin”. Texto citado por Enrique Florescano, “Memoria Mexicana”, ed. Taurus, primera reimpresión septiembre de 2005, p. 406.

9 Fray Bernardino de Sahagún, “Historia General de las Cosas de la Nueva España”, ed.Fundación del Libro Total, Capítulo VI, libro I. https://www.ellibrototal.com/ltotal/

10 Tomado de la “Carta acerca del origen de la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe deMéxico” del historiador Joaquín Icazbalceta, en su versión electrónica publicada por el Libro Total https://www.ellibrototal.com/ltotal/

11 Schulenburg Prado, Guillermo, op. cit., pp. 46 y 62-67.

12 Arciniegas, Hugo, “Tepeyac, el cementerio de los arquitectos”, Instituto de Investigaciones Estéticas-UNAM, boletin-cnmh.ila nah.gob.mx/boletín/boletines/3EV19P115.pdf

13 El sobrenombre hace referencia al hecho de que Santa Anna perdiera una de sus extremidades inferiores en la llamada “Guerra de los pasteles” (1838) contra el ejército francés, en virtud de lo cual sólo se quedó con las diez de ambas manos y las cinco de la otra pierna intacta.

14 Jiménez Codinach, Guadalupe, La Jornada, 22 de octubre del 2007.http://www.jornada.com.mx/2007/10/22/index.php?section=opinion&article=022a1pol

11 vistas

Amantoli. Detalles inolvidables

AGENDA TU CITA 

El Reformador 1076,

Col. Prensa Nacional, 

Tlalnepantla Edo. de Méx.

  • Facebook
  • Pinterest
  • Instagram