• Por Roamand Zucré

Mariachi: un “plebeyo” icono de nuestra identidad nacional

Actualizado: 13 de sep de 2019



El mariachi o mariache es de origen “plebeyo”, pero al paso del tiempo se convirtió, junto con la china poblana, en uno de los grandes emblemas de nuestra identidad nacional y, bajo la batuta del compositor Rubén Fuentes, en un noble exponente de la música sinfónica vernácula.


Calificado en 1888 por la propia aristocracia tapatía como “miserable y ridículo mariachi” (1), este grupo musical ha sido reconocido como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). ( 2 ) Tapatío, Pepe Guízar, “El pintor musical de México”, es sin duda, el compositor que con su lírica provinciana ha rendido el más sentido homenaje a los mariachis.


Pero esto no siempre fue así, pues cuenta la historia que en octubre de 1896 se celebró en La Barca, Jalisco, un novenario y que en esa ocasión las autoridades permitieron a “la plebe” quemar en la plaza varios toritos encohetados, al tiempo que “un miserable mariachi recorría el poblado, desvelando y molestando a los vecinos”. ( 3 )


Llegaron a tal punto las injurias contra el mariachi que en 1900 el gobierno de Michoacán adjetivó como “personas de no muy buenas costumbres y mala crianza” a quienes armaban con los mariachis el huateque en los fandangos. “Son personas que nada tienen de morigeradas (prudentes, moderadas, refinadas de buena familia) y ya sabemos cuántos crímenes y excesos se cometen en estas diversiones”. ( 4 )


De modo que durante el siglo XIX el mariachi fue considerado un grupo musical menor, rústico, propio de la “plebe”, y tuvieron que pasar algunos años para que vistiera el traje de luces. Y esto ocurrió en 1907 cuando Porfirio Díaz lo presentó “en sociedad” en el agasajo que ofreció a Elihu Root, entonces secretario de Estado del vecino país del norte. Fue esta la primera ocasión en la que el mariachi portó el traje de charro con el cual se le conocería dentro y fuera del país. ( 5 )

"...Y el violín se queja, lo mismo que yo". Foto: Carlos Contreras de Oteyza.

En 1908 el mariachi “Cuarteto Coculense” grababa sus primeros temas con empresas disqueras estadounidenses, actividad que se acentuó en los años 20 cuando los grupos comenzaron a presentarse en el extranjero, representando la música mexicana. ( 6 )

Pero fue con el general Lázaro Cárdenas y sus ideas nacionalistas cuando el mariachi entró de lleno en la “polaka”. En 1933, en su natal Jiquilpan, el candidato Cárdenas del Río incorporó a su campaña electoral al “Mariachi Coculense” de Cirilo Marmolejo, primero en grabar discos haciéndose acompañar de flauta, clarinete y trompeta, y meses más tarde el mariachi de Silvestre Vargas llegó de Tecalitlán para participar en la toma de posesión. ( 7 )


De Cocula es el mariachi…


“De Cocula es el mariachi, de Tecalitlán los sones…”, reza la canción. Pero ¿es este poblado jalisciense la cuna mundial del mariachi? La tradición, expresada a través de las leyendas, la música y las películas, lo afirma.


“Eran solamente violines desmelenados, vihuelas redoblantes, guitarrones bordoneando, todos los que un día juntaron sus notas musicales, allá por 1830, en el vetusto barrio de la Ascención, en Cocula, cuna del mariachi jalisciense”, escribió Efraín de la Cruz, coautor de la obra “¡Al son que nos toquen…!” ( 8 )


Explorando en la historia encontramos que en sus remotos inicios novohispanos mariachi era el nombre genérico que se le daba a una efusiva fiesta emparentada con el “mitote” náhuatl y el fandango africano. ( 9 ) “En sus orígenes el término mariache significó fiesta, jolgorio, música, tarima y espectadores”, puntualiza Álvaro Ochoa Serrano.


El antropólogo Jesús Jáuregui menciona que la región del mariachi comprende, entre otras, las ciudades de Santiago Ixcuintla, Rosamorada, Tepic, Guadalajara, Colima, Cocula y Tecalitlán. (10 ) Aunque en términos geográficos más amplios el área “mariachera” abarca los estados de Nayarit, Jalisco, Colima y Michoacán, extendiéndose hasta Sinaloa, Sonora, Durango, Zacatecas, Aguascalientes, Guanajuato, Guerrero y Oaxaca.


Por lo que concierne al origen del vocablo, podemos decir que buena parte de los estudiosos coinciden en que proviene de la expresión francesa “mariage” (boda), estableciendo que durante la guerra de intervención los soldados súbditos de Napoleón III nombraban de ese modo en Cocula a las fiestas de casorios amenizadas por grupos musicales autóctonos.


Otra corriente valida la versión que atribuye al vocablo mariachi un origen coca, etnia del señorío de Cocula, cuyo topónimo náhuatl significa “lugar de ondulaciones” o “lugar que se mueve en lo alto”. Uno de sus exponentes, el musicólogo español Otto Mayer-Serra, afirmó que la palabra mariachi “es coca, muy coca, por más que algunas personas la consideren

de origen francés”. ( 11 )

El mariachi. Foto de Carlos Contreras de Oteyza, tomada del libro “¡Al son que nos toquen…!”

Sobre esa línea transitó, también, el escritor ítalo-mexicano Gutierre-Tibón, quien aseguró que antes de la Independencia era conocida una tarima llamada mariache, “usada en las fiestas indias y mestizas”; el mismo Gutierre-Tibón dijo haber asistido a un baile cora escenificado sobre una tarima a la que nombraban mariache. ( 12 )


Y en toda esta pirotecnia de interpretaciones acerca de la raíz del término mariachi, no faltan aquéllos que se aventuran a sostener la hipótesis, según la cual, se trata de una corrupción de los calificativos que recibían estos músicos, que tocaban de “oreja” (oído) en sus orígenes: malos, malancones, malanches, mariachis. ( 13 )


El Tenampa, santuario del mariachi


La época de oro para el mariachi tuvo lugar en la Ciudad de México en la década de los años 40, cuando el bar “El Tenampa”, inaugurado en 1925, se convirtió en su santuario.

Emplazado en lo que fue la novohispana Plazuela del Jardín, luego conocida como mercado El Baratillo y finalmente, a partir de 1921, Plaza Garibaldi, “El Tenampa” devino en centro mariachero por excelencia, en receptáculo de los sentimientos de noctámbulos citadinos heridos de amor y en una locación natural para películas de la etapa dorada del cine nacional.


Pedro Infante le cantó al Tenampa en la película “Gitana tenías que ser”. Ahí mismo se filmaron escenas de las cintas “El mariachi desconocido” y “El Portero”, protagonizadas por Tin-Tan y Mario Moreno, “Cantinflas”, respectivamente.


Cuenta la leyenda que José Alfredo Jiménez se inspiró en el lugar para componer sus canciones, pues ahí encontró los tres elementos de una buena parte de las letras: mariachi, tequila y malquerencias.


Y ya con esta nos vamos:

“Quise hallar el olvido/ al estilo Jalisco, / pero aquellos mariachis/ y aquel tequila/ me hicieron llorar”.

1 Ochoa Serrano, Álvaro, “Manual del mariachi”, Secretaría de Cultura-Gobierno de Jalisco,

2013, p.24.

2 El reconocimiento ocurrió el 27 de noviembre del 2011, de acuerdo con información

difundida por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

https://inah.gob.mx/boletines/1456-mariachi-patrimonio-de-la-humanidad-unesco

3 Ochoa Serrano, Álvaro, op. cit., p. 25.

4 Ibidem.

5 Ver Algarabía, 18 de febrero de 2015. https://algarabia.com/de-donde-viene/el-origen-del-

mariachi/

6 Jáuregui, Jesús (compilador), “Los mariachis de mi tierra”, Conaculta/Culturas Populares,

1999, pp. 14 y 15.

7 Ibidem.

8 Schmidhuber de la Mora, Guillermo y De la Cruz G., Efraín, ¡Al son que nos toquen…!”,

Conaculta-Gobierno del estado de Jalisco, agosto de 1998, p.17.

9 Ochoa Serrano, Álvaro, op. cit, p.17.

10 Jáuregui, Jesús, “Velada de Minuetes en la Catedral de Guadalajara 2010-2011”, Instituto

Nacional de Antropología e Historia/Conaculta, p.76.

11 Jáuregui, Jesús, “Los mariachis de mi tierra”, p.185.

12 Ibidem, p. 309.

13 Ibidem, p. 218.

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