• Por Roamand Zucré

Luna de miel en el paraíso

¿Se imaginará una pareja de recién casados una noche de luna de miel ambientada con los susurros de cascadas y el eco de la selva; un despertar con la alegría de un arreglo sinfónico de trinos de aves tropicales y una comida en un típico restaurante degustando el cochito1 al horno o un tzispolá o “levanta muertos”2 después de una noche de baile, fiesta y pasión?



O ¿qué tal una sopa de “chipilín” aderezada con sus respectivas bolitas de maíz, queso chiapaneco y crema? O ¿acaso preferirían esos recién casados un buen plato de tasajo3 con chimol, guisado en salsa de jitomate machacado en molcajete, con chile serrano, cilantroy cebolla?

Y ¿por qué no un asado coleto, guiso preparado con carne de cerdo y una mezcla de chiles (guajillo y ancho), a la que se le agrega un caldillo picoso salpicado con pasas?Pero si la pareja quiere “botanear” no le caería mal algo para picar a base de butifarra, jamón serrano, jamoncillo y chorizo ahumados, productos estos propios de los Altos de Chiapas.

¿Y qué tal para cenar? Seguramente a los recién casados se les antojarían unos deliciosos y tradicionales tamales chiapanecos envueltos en hojas de plátano: los hay de mole, recargados con carne de pollo, pimiento morrón, aceitunas, rodajas de huevo duro y ciruelapasa, así como los de chipilín4 con camarón o carne de puerco, y los untados con azafrán, típicos de San Cristóbal de las Casas.

También pueden paladear los de cambray y los de bola, envueltos en totomoxtle,5 y los exóticos tamales de momón, rellenos de mole y envueltos en hojas de hierba santa.¿Y de tomar? Si es pa´l calor, ni más ni menos que un rico tascalate o si la prefiere, una jícara de pozol.6 Pero si es pa´ echar trago, un comiteco7 o unos cuantos caballitos de mistela.8 Chiapas es eso y más: es selva, cascadas, sierra, cañón, mar, enigmático pasado, gastronomía, paisajes y una biodiversidad que representa casi la mitad de la existente en todo el país.9 El estado de Chiapas es un espacio lleno de magia, grandes leyendas y misterios. Los mayas, junto con los otomíes, son dos de las razas originaria del territorio que al correr de los siglos formaría la nación mexicana. Historia que se pierde en el origen de los tiempos.

No se sabe a ciencia cierta de qué tiempos data la presencia del hombre en lo que se conoce como la región maya-quiché,10 la cual comprende, en México, los territorios de los estados de Yucatán, Campeche, Tabasco, Quintana Roo y Chiapas. La leyenda de “Votán” refiere que ese era el nombre de un venerado sacerdote de raza negra que llegó por la mar, se especula, procedente de Libia, mucho antes de que las tribus nahoas iniciaran su peregrinar hasta la región central conocida como el Anáhuac.

Cuenta el mito que Votán terminó sus días escondiendo su tesoro y legado en la localidad de Huehuetán (pueblo de los abuelos), que se encuentra en la zona del Soconusco, en el litoral del Pacífico. Según se asienta en la obra México a través de los siglos, dirigida por don Vicente Riva Palacio, “los mayas-quichés son un pueblo antiquísimo y no hay razón para considerarlo emigrante ni para negarle el carácter de autóctono y primitivo.11 “No se parece el indio de raza maya a los otros de nuestro territorio, se le distingue y se le reconoce inmediatamente al verlo, y conserva siempre su personalidad etnográfica”.12

Riva Palacio y los eruditos que escribieron la obra antes citada concluyeron que la arquitectura y escultura maya eran muy superiores a las construcciones y figuras hechas por los pueblos de procedencia nahoa.

“Se distinguen los mayas por el uso de la piedra pulida que labraban a la perfección, por sus artefactos en oro y cobre, y porque aprovechaban las piedras preciosas duras como la esmeralda y el cristal de roca. “En la arquitectura no usaban el barro y el adobe, como lo hacían los nahoas, sino piedras admirablemente esculpidas; sus ritos funerarios se caracterizan por la práctica de la momificación y el entierro bajo el túmulo (práctica común entre los pueblos egipcios), a diferencia de la incineración que practicaban los nahoas”. 13

En Chiapas, mucho que ver y disfrutar


Desde el “Cañón del Sumidero”, majestuoso accidente de la naturaleza localizado en las inmediaciones de Chiapa de Corzo, hasta los ancestrales vestigios de Palenque, Bonapak, Yaxchilán, Toniná y Chinkultic, emplazados dentro de la exuberante selva, pasando porlas cascadas de Agua azul, Las Nubes (ríos y lagunas de ensueño que se encuentran en la reserva de Montes Azules), las Lagunas de Montebello y la cascada “El Chiflón”, en las inmediaciones de Comitán, podemos decir que en Chiapas hay mucho que ver y…¡disfrutar!


Los Altos de Chiapas con su colonial y pintoresca ciudad San Cristóbal de las Casas que antaño, en la época de la Colonia, se llamó Ciudad Real; la pujante capital Tuxtla Gutiérrez y la llamada Perla del Soconusco (Tapachula), son puntos de referencia para quienemprenda la aventura de enamorarse en y de este estado del sureste de la república.

El Soconusco, un mundo aparte


La cálida región del Soconusco (abarca la franja que va desde Arriaga a Tapachula) bañada por las olas del océano Pacífico y surcada por ríos y manglares, es una historia aparte que emerge y se desliza por el humo de una taza de buen café en las charlas tropicales queentablan con vehemencia los tapachultecos.

Tierra fértil con aroma de orquídeas, café y chocolate (cacao) y sabor a refinados quesos, el Soconusco o trópico húmedo ha sido lugar de destino inmigrantes asiáticos, polinesios, europeos y estadounidenses, y ¡vaya que tiene lo propio!

Ahí se encuentra la reserva de la biósfera La Encrucijada, 134 mil hectáreas de manglares y selva a lo largo de siete municipios desde Tonalá hasta Tapachula. En el Soconusco se localiza también el pintoresco pueblo llamado Acocoyagua, testimonio vivo de las 35 familias que inmigraron desde Japón en la época de don Porfirio (1888).

Un paseo en lancha por los manglares partiendo del embarcadero de “Las Garzas” hasta la playa “Las Palmas” puede resultar una fascinante aventura para los amantes de la naturaleza.

Y para rematar, una incursión por la ruta del café para conocer las fincas de las que sale el oro verde, fincas (en sus orígenes propiedad de alemanes) ubicadas en la profundidad del volcán Tacaná.Para los recién casados, pues, Chiapas es una luna de miel en el paraíso.

1 Lechoncito. Platillo típico de Tuxtla Gutiérrez y Chiapa de Corzo.

2 Es una comida recomendada para atenuar los efectos de la cruda después de una

noche de fiesta. Se trata de un caldo de res, gabazos, col y distintos tipos de chiles.

Contiene especias y mucho picante.

3 Carne seca.

4 Yerba silvestre muy abundante en el estado y en todo Centroamérica, cuyo nombre

científico es Crotalaria longirostrata.

5 Totomoxtle: hoja seca de maíz que sirve para contener las masa y agregados de los

tamales.

6 Bebidas refrescantes: la primera (tascalate) se prepara con achiote, canela, maíz y

azúcar; la segunda (pozole), con maíz tostado, cacao, canela y piloncillo, si se trata de su

presentación oscura, ya que el pozol blanco está hecho con maíz blanco hervido y molido

al cual se le añade, en algunos casos, piloncillo..

7 Comiteco, bebida destilada de agave similar al mezcal.

8 Mistela: licor de aguardiente preparado con tejocote, nanche, membrillo o durazno.

9 Gran Guía Turística de Chiapas, Santillana editores, 2005, p. 23.

10 Quiché: este vocablo significa, en lengua maya, región de muchos árboles, o podría decirse

también: lugar de la exuberante selva; ocupa todo el área de Chiapas y sigue al sur el curso del

Usumacinta y llega hasta el Soconusco en el litoral del Pacífico. Riva Palacio, Vicente, et. al.

“México a través de los siglos”, Ed. Cumbre, primera reimpresión de la 23ª. edición, tomo I,

p.165.

11 Riva Palacio, Vicente et. al. , op. cit., tomo I, p.65.

12 Op cit., tomo I, p. 161.

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Amantoli. Detalles inolvidables

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