Los tenangos: bordados de fantasías del México profundo

¿¡Los tenangos otomíes presentes en un desfile de modas en Nueva York!?Aunque usted no lo crea, estos bordados indígenas con sus temas relativos a los días de muertos y de la Santa Cruz, el vecindario, las bodas, la danza del volador de Papantla, las flores y las aves, la siembra y la cosecha, han despertado el interés de reconocidos diseñadores, tales como Jennifer López, Mara Hoffman, Covalin, Blake Lively, Ashley Tisdale, Helena Christensen, Rihanna, Katy Perry, Drew Barrymore, Ginnifer Goodwin, Kerry Washington, Whitney Port, Lauren Conrad, Paula Patton y LeAnn Rimes



Así lo rubrica Alejandro Gálvez, autor de un interesante reportaje sobre el tema, publicado en el portal Los Ángeles Press el 25 de noviembre de 2013[1], en el que da cuenta de que en el 2009 la firma neoyorkina Mara Hoffman exhibió en el desfile de modas primavera-verano, celebrado en la Urbe de Hierro, unas líneas de vestidos y bikinis con motivos propios de los tenangos otomíes. Más tarde, dicha colección fue presentada en la semana de la moda de Mercedes Benz que tuvo lugar en la ciudad de Miami.

“Glamur” que emerge del México profundo


Pero, ¿qué hay detrás de esta glamurosa proyección de una rica y colorida artesanía textil que sale de lo más profundo de la Sierra Madre Oriental, también conocida como Sierra Otomí-Tepehua, donde se encuentran enclavados los municipios de Tenango de Doria, Huehuetla y San Bartolo Tutotepec y en los que el hambre aprieta y el éxodo es la alternativa?

Empecemos por el origen de la palabra tenango para descubrir que este término corresponde al vocablo náhuatl “tenámitl”, el cual se corrompió y derivó en “tenanco” que significa literalmente “lugar amurallado”. Tenango de Doria, comunidad de la cual toma su nombre la prenda tan codiciada entre los diseñadores de EU y Europa, forma junto con Huehuetla y San Bartolo Tutotepec el triángulo de la miseria en el estado de Hidalgo.Desde hace tres lustros los habitantes de estos poblados comenzaron a emigrar hacia los Estados Unidos y las regiones urbanas del altiplano central. Estudios de la autoría de Atilano Rodríguez Pérez y Amaranta Meza Escorza, asesores técnicos de la Secretaría de Educación Pública de dicha entidad, publicados por el Colegio del Estado de Hidalgo, revelan que entre el 2000 y el 2005 Tenango de Doria perdió, debido a la diáspora, mil 382 habitantes; Huehuetla, 2 mil 171, y San Bartolo Tutotepec, 813. Las cifras actualizadas podrían, sin duda, más que duplicar el número de expulsados por la pobreza.

Si atendemos a lo referido en estudios más recientes (2013), podemos concluir que la situación no ha mejorado mucho, ya que Pablo Vargas González, investigador de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, indica que de los más de 600 mil habitantes del estado de Hidalgo que padecen hambre, unos 92 mil 800 (poco más del 15%) radican en la región otomí-tepehua.

“Viven en condiciones de muy alta marginación, con carencias de agua, drenaje, electricidad, educación, salud y vías de comunicación; además, las mujeres llegan a procrear hasta 10 hijos”, subraya el mencionado investigador.[2]Plagio de diseños



Los artesanos otomíes no solo enfrentan en la sierra la difícil lucha por la supervivencia, tienen además sobre sus espaldas a los “coyotes” y plagiarios; los primeros, se niegan a pagar un precio justo por los tenangos, y los segundos, son representantes de las firmas internacionales de diseño que operan en las grandes metrópolis, empresas que han tomado los dibujos de los otomíes para la elaboración de sus prendas.

Y es que pese al colorido de los tenangos, y del trabajo y tiempo empleados en su elaboración, los intermediarios pagan en promedio entre 800 y 900 pesos por un mantel de unos cuatro o cinco metros, bordado durante cerca de cinco meses, y lo venden en el mercado del vecino país del norte en no menos de 600 dólares; esto es, en unos 12 mil pesos, de acuerdo con la cotización actual de la moneda estadounidense.1


A principios de marzo del 2014 los artesanos se reunieron en el Senado de la República para denunciar el plagio de sus obras por casas diseñadoras como Mara Hoffman, Pineda Covalin y Hermes. En esa misma reunión se hizo pública la explotación a la que son sometidos los indígenas por parte de representantes de organismos gubernamentales. Tal es el caso del Fondo Nacional de Apoyo para las Empresas de Solidaridad (FONAES). Ofelia Morales López, artesana del ejido López Mateos (conocido también como La Colonia) del municipio de Tenango de Doria, refirió que la gente de dicha dependencia llega dos veces al año a la comunidad “para pagarnos muy barato nuestras prendas”. Agregó: “por un mantel en el que tardamos más de un año en hacerlo nos dan mil 500 pesos”.[4] Y sin embargo… ¡el arte otomí pervive!

Pero a la par de esta lacerante situación florece el arte entre las manos de artesanos diestros en el dibujo y el bordado, que han dado notoriedad a este rincón del estado de Hidalgo. Y es que ya en la época precolombina los otomíes tenían fama de producir buenas telas de algodón, las cuales fueron del agrado y gran estima de los emperadores mexicas. Fue el antropólogo galo Jacques Soustelle, autor de la obra “La familia otomí-pame del México central” (1937), el primero en dar referencia sobre los trabajos textiles de esta etnia, al mencionar los llamados “quesquémeles” que se elaboran sobre una tela blanca de algodón, rodeada de una tira ancha de lana bordada con representaciones de flores y animales.[5]

Fue a partir de la década de los 60 del siglo anterior, al presentarse entre las comunidades otomíes de la Sierra Madre Oriental aguda crisis económica provocada por una fuerte sequía, cuando se planteó la posibilidad de que las mujeres vendieran las blusas que elaboraban para uso propio. La propuesta no tuvo mucho éxito en virtud de que los compradores se resistían a pagar lo que valen los trabajos y a decir de las artesanas: “no salía ni para el hilo”.[6]


[1]“Los Ángeles Press”, http://www.losangelespress.org/coyotes-de-europa-y-eeuu-piratean-tenangos-indigenas/

[2] La Jornada, “Más de 600 mil hidalguenses sufren hambre”, 26 de diciembre de 2013, p.29.

[3] La Jornada, 26 de diciembre del 2013, p.29.

[4] La Jornada, “Artesanos de Hidalgo se unen para evitar el plagio de sus productos”, 5 de marzo de 2014, p.8.

[5] Vázquez de los Santos, Elena, “Los Tenangos, mitos y ritos bordados”, ed. CONACULTA, 2008.

[6] Vázquez de los Santos, Elena, op.cit., p. 109.

0 vistas

El Reformador 1076,

Col. Prensa Nacional, 

Tlalnepantla Edo. de Méx.

Amantoli. Detalles inolvidables

  • Facebook
  • Pinterest
  • Instagram

AGENDA TU CITA