• Por Roamand Zucré

Entre corridos y rancheras, ¡ah qué buenas borracheras!

¿Quién -evocando a José Alfredo Jiménez-no llega a la cantina exigiendo su tequila, exigiendo su canción? Y ¿quién -de las pasadas generaciones y quizás uno que otro de las actuales- no recuerda a Pancho, “El Charro Avitia” asumirse como el muchacho alegre, que se amanece cantando con su botella de vino y su baraja jugando?(1)

Y es que, entre corridos y rancheras, ¡ah qué buena juerga se arma!


Son géneros musicales que nos remiten al nacionalismo cultural y a un México campirano, unas veces festivo y otras sufrido, que quedaron plasmados, entre otras muchas, en películas como “El Muchacho Alegre” dirigida por Alejandro Galindo (1948) y protagonizada por “El gallo giro”, Luis Aguilar, y Víctor Parra, filme que, comentario aparte, obtuvo por aquellos tiempos un Ariel por mejor coactuación masculina (la del propio Parra).

Sin lugar a duda, el corrido y la música ranchera son dos formas de ser y de cantar del pueblo mexicano, y lo mismo son objetos de estudio de la historia y la sociología que de la antropología social y la psicología; abarcan estas formas musicales temas variopintos que van desde los corridos de la Independencia, la Reforma y la Revolución, hasta el muy de boga género de los narcocorridos, cuyos pioneros fueron los “Tigres del Norte”, que allá por el año de 1972 lanzaron el tema “Contrabando y traición”.(2)

El corrido: historias, leyendas, héroes y bandoleros


Empecemos, pues, con el corrido, que los estudiosos emparentan con el romance épico caballeresco andaluz(3). El dato más antiguo que el autor Vicente Mendoza encontró sobre aquel se remonta a la Nueva España de 1684 cuando aparecieron las “Coplas al tapado”, de las que se vendieron seis resmas equivalentes a unos tres mil pliegos de papel, que para esos ayeres eran muchos.

Estas coplas hacían referencia a don Antonio Benavides, un impostor que se disfrazó de visitador del reino y se adjudicó títulos como el de “marqués de SanVicente”, mariscal de campo y castellano de Acapulco; el infeliz Benavides murió decapitado a manos de la Santa Inquisición.El corrido siguió evolucionando y a principios del siglo XIX la mismísima estatua de Carlos IV, conocida como “El caballito” y hoy emplazada frente al Palacio de Minería, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, tuvo en su momento el suyo que a la letra dice:


Corrido de Carlos IV(fragmento)

Ya con cabeza de bronce

lo tenemos en la Plaza,

venga y lo tendremos

con cabeza de calabaza.

Dicen que de gobernante

no tiene más que el bastón;

pues le falta de hombre un poco,

ya lo asustó Napoleón…

Por economía de espacio hagamos a un lado averiguaciones históricas y de carácter técnico sobre la composición y temáticas de los corridos y vayamos al grano para señalar que entre los cientos que se conocen en nuestro país podemos encontrar tanto exaltaciones a don Miguel Hidalgo y Costilla (“El Grito”, con letra en inglés(4) como al generalísimo José María Morelos y Pavón(5).

Un corrido lo mismo da cuenta de revueltas, batallas, héroes, heroínas y bandoleros, que de traiciones e infidelidades; amores, desamores y sinsabores, así como de un sinfín de escenas costumbristas y campiranas que nos identifican como pueblo singular.

Del opúsculo “Cien Corridos. Alma de la canción mexicana”, podemos citar, a manera de ejemplo solamente, los siguientes: “La delgadina”, “De la Independencia”, “José María y Morelos, mártir de Ecatepec”, “La entrada de Juárez a la Ciudad de México”, “Chucho el roto”, “El hijo desobediente”, “La Adelita”, “La muerte de Emiliano Zapata”, “La persecución de Villa”, “Ay, qué rechula es Puebla”, “El corrido de Chihuahua”, “Contrabando y traición” y “El señor de los cielos”.

Rancheras, la última y nos vamos


Por lo que al género ranchero se refiere, podemos encontrar su ligazón indiscutible con la denominada época dorada del cine mexicano, cuando las locaciones de rigor eran el paisaje bucólico y pueblerino de mediados del siglo XX, así como el arrabal, las cantinas y los cabarés citadinos.

La canción ranchera es para su público “el espacio de lo auténtico, de lo que se canta para vivir de veras”, dijo el extinto escritor y periodista Carlos Monsiváis.Para otros autores como Alfonso León de Garay(7), el corrido tiene mucho del sentimiento trágico del mexicano, del machismo y del “no rajarse”, lo cual se trasluce en esta estrofa de la canción “Camino de Guanajuato”, de José Alfredo Jiménez:


No vale nada la vida

la vida no vale nada

comienza siempre llorando

y así llorando se acaba

por eso es que en este mundo

la vida no vale nada

Y es justamente este cantautor, nacido en el año de 1926 en el histórico pueblo de Dolores- Hidalgo, Guanajuato, el icono por antonomasia del género ranchero. Jiménez vivió en una época en la que figuraban compositores de la talla de Tomás Méndez (“Cucurrucucú paloma” y “Puñalada trapera”), Cuco Sánchez (“Grítenme piedras del campo” y “La cama de piedra”), Cortázar-Esperón (“Yo soy mexicano” y “Ay Jalisco no te rajes”), ChuchoMonge (“México lindo y querido”) y Tata Nacho (“Adiós mi chaparrita” y “La Borrachita”).

José Alfredo Jiménez irrumpió en esa constelación de la composición musical con su canción “Yo”, grabada en 1950 por Andrés Huesca y sus “Costeños”, y desde ese instante imprimió su sello, el que años más tarde le otorgó licencia a Monsiváis para nombrarlo “vocero de la lírica cantinera y poeta de la desolación marginal”.(8)


“Yo”(fragmento)

Ando borracho, ando tomado

porque el destino cambió mi suerte

Ya tu cariño nada me importa

mi corazón te olvidó pa´siempre

Fuiste en mi vida un sentimiento

que destrozó toditita mi alma

quise matarme por tu cariño

pero volví a recobrar la calma.


Jugador de fútbol en los equipos “Oviedo” y “Marte” de la primera división y mesero en el restorán “La Sirena”, propiedad del primer guitarrista del trío “Los Rebeldes”, el hijo del pueblo -como sugirió Monsi que se auto proclamó el de Dolores-Hidalgo con una canción del mismo nombre-, llegó a coronarse, en boca del desaparecido periodista musical Jaime Almeida, como el indiscutible “rey de la canción ranchera”.

De él es un repertorio de 208 canciones, entre las que se cuentan: “Ella”, “Yo”, “El rey”, “El hijo del pueblo”, “Si nos dejan”, “Amanecí en tus brazos”, “Amarga Navidad”, “ Camino de Guanajuato”, “Cuatro caminos”, “Despacito”, “El caballo blanco”, “El jinete”, “El perro negro”, “El siete mares”, “La enorme distancia”, “La media vuelta”, “Guitarras de media noche”, “La que se fue”, “Llegó borracho el borracho”, “Pa´ todo el año”, “Paloma querida”, “Serenata sin luna”, “Serenata huasteca”, “Qué bonito amor”, “Tú y las nubes”, “Te solté la rienda”, etcétera…

Almeida llegó a estimar(9) que un 20% de las más de 200 canciones de José Alfredo “tienen un tufo alcohólico” y… ¡de cirrosis murió “el rey”! a la edad de 47 años, un 23 de noviembre de 1973.


La lista de los intérpretes de sus canciones es larga…larguísima: Miguel Aceves Mejía, Pedro Infante, Jorge Negrete, Pedro Vargas, Antonio y Luis Aguilar, Vicente Fernández, María Victoria, Chavela Vargas, Amalia Mendoza, Lola Beltrán, Lucha Villa, María Dolores Pradera, Rocío Dúrcal, Christian Castro, Francisco Céspedes, José Feliciano, El Tri, Maná, Miguel Mateos, Julio Iglesias, Los tigres del norte, José Luis Rodríguez “El puma”, Joaquín Sabina, Aida Cuevas, Luis Miguel, Pedro Fernández, Calamaro, Enrique Bunbury, Natalia Lafourcade y el cante de música country, Luke Tan.

Cuenta el escritor e impresor español Manuel Arroyo-Stephens, en el epílogo que escribió para el libro “José Alfredo Jiménez. Cancionero completo”, (10) que el día de la muerte del compositor guanajuatense llegó al funeral el “Indio Fernández” y gritó:“¡A José Alfredo no se le despide con rezos y llantos! ¡Se le despide cantando! Y dicho lo anterior, durante más de una hora el mariachi del Tenampa le rindió tributo. Así se fue el que Monsiváis llamó “institución de instituciones”, “poeta de la desolación marginal” y “vocero de la lírica cantinera”.¡Salud!, la última y nos vamos.

1https://www.youtube.com/watch?v=-EfhBhEmpQE

2 Elijah Wald, “Narcocorridos. La música de los capos, guerrilleros y el México profundo de las drogas”, ed. Ediciones B, México, 2017, dice que el corrido “Contrabando y Traición” no fue el primer tema sobre el tráfico de substancias prohibidas. Refiere que en la época de la Ley Seca (1933) en EU se conoció el corrido “El contrabandista” (de bebidas embriagantes) compuesto por Juan Gaytán, del dueto Gaytán y Cantú.

3 Mendoza, Vicente T., “El romance español y el corrido mexicano (estudio comparativo), UNAM, 1997, p.118.

4 https://www.youtube.com/watch?v=817gKlImN5c

5 https://www.youtube.com/watch?v=awbxq99datY

6 Ramos, Mario Arturo (compilador), “Cien Corridos. Alma de la canción mexicana”, ed. Océano, 2002.

7 León de Garay, Alfonso, “Psicología del mexicano”, Revista Panoramas, 1956.

8 Monsiváis, Carlos, “Les diré que llegué de un mundo raro”, en La Jornada Semanal, 30 de mayo de 1999.

9Almeida, Jaime, “José Alfredo Jiménez: el rey de la canción ranchera”, Secretaría de Cultura, 13 de noviembre de 2013, https://www.gob.mx/cultura/prensa/jose-alfredo-jimenez-el-rey-de-la-cancion-ranchera-jaime-almeida

10 “José Alfredo Jiménez. Cancionero completo”, prólogo y epílogo de Carlos Monsiváis y de Manuel Arroyo.Stephens, respectivamente, ed. Océano, 2004, tercera reimpresión.

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