• Por Roamand Zucré

El náhuatl en los refranes

“¡Con qué poco pinole te da tos!”



“¡Con qué poco pinole te da tos!”; “comes quelites y eructas pollo!”; “el que nace tepalcate, ni a comal tiznado llega”. Pinole, quelite, tepalcate y comal (1) , ¿cuántos mexicanos de estos tiempos sabemos que dichas palabras son nahuatlismos (2) incorporados, en este caso, al refranero mestizo?He ahí que nos dimos a la tarea de investigar cómo el mestizaje trascendió lo racial para instalarse en lo cultural (en su sentido más amplio), particularmente en esta parte de la sabiduría popular ocurrente y festiva, como son los dichos y refranes.Cuando hablamos del refrán nos referimos a esa frase generalmente breve que expresa una sentencia, un dicho o un consejo útil sobre la vida cotidiana. (3)

Aunque cabe señalar que representantes de las corrientes filosóficas clásicas “cultas”, tales como el jesuita Baltasar Gracián (1601-1658), representante del Siglo de Oro Español; el benedictino Jerónimo Feijoo (1676-1764), y el pensador germano Friedrich Hegel (1770-1831) estiman que esto que se ha dado en llamar “sabiduría popular” no siempre es una manifestación de verdades objetivas. Feijoo expresaba en su carta “La falibilidad de los adagios” que muchos de ellos no solamente son falsos e inicuos, sino además escandalosos y desnudos de fundamento (4) .Pero al margen de la polémica, lo cierto es que los refranes existen y forman parte de la comunicación popular desde tiempos remotos (5) , pues quién no ha leído las sentencias del Libro de los Proverbios.

El extinto lexicólogo catalán Joan Corominas (6) considera que el término comenzó a utilizarse en el siglo XV, y fue en el Siglo de Oro español (XVI- XVII) y en el siglo XIX cuando alcanzó su plenitud.

Del tema que nos ocupa puede decirse, siguiendo los conceptos del Diccionario del Náhuatl en el Español de México, que la lengua indígena dominante en nuestro país conserva todavía en el siglo XXI una gran vitalidad al formar parte del ingenio popular.


Hay que advertir también que el refranero mestizo constituye una evidencia feliz del fracasado empeño de ciertos lingüistas españoles e iberoamericanos por aplicar una “limpieza de sangre” al castellano hablado en América, a fin de evitar su corrupción o contaminación con vocablos de las lenguas de los pueblos originarios.

Tenemos, pues, que refranes tradicionales como “Ahogarse en un vaso de agua”, tienen su equivalente mestizo y así decimos a la mexicana: “¡Con qué poco pinole te da tos! Y cuando queremos señalar que nadie puede hacer al mismo tiempo dos actividades incompatibles, expresamos: “No se puede chiflar y tragar pinole”. O cuando queremos recordarle a alguien su origen dada su petulancia le decimos: “Aunque ahora duermas en cama, sigues oliendo a petate (de pétatl: estera tejida con palma fina).


A este mismo estiradito y vanidoso le hacemos saber: “¡Ay cocol!, ¿ya no te acuerdas cuando eras chimisclán?” (7) Y qué tal cuando ingeniosos los mexicanos nos referimos a determinada persona aficionada a las fiestas o empeñada en ser la figura en toda ocasión: “Eres ajonjolí de todos los moles (de molli: guisado)”.

¿Quién no conoce a un tacaño? A éste le decimos: “Tú no comes huauzontles (de huauhtli, planta de amaranto y tzontli, cabello) por no ensuciarte las manos” o “no compras tamales (tamalli: masa de maíz cocida al vapor y envuelta en hoja de plátano o de totomoxtle (8), por no tirar las hojas”.

A las mozas de muy buen ver se les lanza este piropo: “Con usted de aguacate (de ahuácatl, árbol de la familia de las lauráceas con fruto comestible en forma de pera), me como cualquier guacamole” (de auaucamolli, manjar de aguacates con chile). Este mismo fruto sirve para ilustrar otro refrán: “Aguacates y muchachas, a puro apretón maduran”. Con ello se da a entender que con abrazos suaves y cariñosos la mujer da su brazo a torcer.


Cuando el galán quiere exaltar el gran amor que le tiene a su novia, simplemente le manifiesta ufano: “Contigo la milpa (de milli, sembradío) es rancho y el atole (de atolli, bebida hecha a base de masa de maíz) es champurrado” (atole elaborado con masa, chocolate y canela).

Son muchos y variados los refranes que he dado en llamar “mestizos” y me faltaría espacio para citar en su totalidad los más jocosos. Solamente, a manera de punto final, menciono unos cuantos más, esperando alentar con ello el interés del visitante de la página de Amantoli por el estudio de nuestras raíces.

De modo pues que a las mujeres: “Ni verlas cuando jilote (de xíloltl, mazorca tierna de maíz), ni esperarlas cuando mazorcas”. Es decir, las damas ni muy tiernas ni muy maduras.Para los ambiciosos que quieren rodearse de lujos aun careciendo de lo indispensable este refrán: “No completas p´al gabán y quieres mercarte una tilma”(de tilmahtli, manta hecha de algodón o lana).

Este otro adagio les cae como anillo al dedo a los habladores que nunca cumplen lo que prometen: “Eres como el pozole (de pozolli, guiso cocinado con maíz cacahuacintle y carne de puerco o de pollo)… ¡de pura trompa!”. Y finalmente un refrán para el que construye castillos de arena o se la pasa haciendo planes sin concretar absolutamente nada: “Andas como los zopilotes (de tzohpílotl, ave carroñera), nomás planeando”.


1 Pinole (pinolli: harina de maíz tostado); quelite (quílitl): planta silvestre comestible; tepalcate (tapácalt): cualquier pedazo de utensilio de barro, y comal (comalli): disco de barro o de metal utilizado para hacer tortillas. Véase Montemayor, Carlos, Diccionario delNáhuatl en el Español de México editado por la UNAM y el gobierno de la Ciudad de México, 2008, primera reimpresión.

2 Términos de origen náhuatl.

3 http://enciclopedia.us.es/index.php?title=Refr%C3%A1n&action=edit

4 Combet, Louis, “Los refranes, origen, función y futuro”, http://www.paremia.org/joomla/paremia/PAREMIA5/P5-2.pdf

5 Combet, Louis op. cit., establece que los refranes existían ya hace 5 mil años en forma de proverbios en la antigua Sumeria, lo mismo que en China, Egipto y entre los pueblos grecolatinos. http://www.paremia.org/joomla/paremia/PAREMIA5/P5-2.pdf

6 http://enciclopedia.us.es/index.php?title=Refr%C3%A1n&action=edit

7 Del náhuatl cocolli, tamal de maíz y frijol amasado con miel. Hoy en día se conoce como cocol al pan de dulce en forma de rombo con sabor a anís, el cual esta cubierto de ajonjolí y un barniz de clara de huevo, en tanto que chimisclán (vocablo de origen desconocido)es el mismo cocol, pero sin el ajonjolí ni el barniz de clara de huevo.

8 Totomoxtle: hojas secas de la mazorca del maíz.

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