Ámbar: gema vegetal de tlatoanis y zares

Si viaja al centro de Chiapas llevando a su precioso nene, permita que lo abracen y lo besen en la frente para evitarse las complicaciones de “un mal puesto”… (De lo contrario), es mejor prevenir que lamentar, cómprele su respectivo ámbar de bolita, de manita o corazón no sea la mala suerte que le vayan a “echar ojo”.

Las anteriores palabras son recomendaciones que hace el doctor Fernán Pavía Farrera(1) las que, de alguna manera, recogen creencias y mitos que existen alrededor del ámbar, una gema semipreciosa a la que nuestros ancestros mexicas conocían con el nombre de “apozonalli” o “espuma de agua”(2) y que en la actualidad forma parte del “arsenal” de artesanías que obsequia el estado de Chiapas a sus visitantes en forma de collares, dijes, aretes, brazaletes, anillos y esculturas.

La “espuma de agua” procedente de Chiapas era símbolo de distinción entre las grandes personalidades del imperio de los tlatoanis. El Códice Florentino menciona que cuando un comerciante (pochteca) lograba escapar a una emboscada se le confería la distinción de usar un bezote de ámbar, como también lo ostentaban los grandes señores y altos mandos militares (cuauhtlahtoques).Más tarde, en Rusia, los descendientes del zar Pedro El Grande convirtieron el ámbar del Mar Báltico en elemento central de la Cámara de Ámbar que llegó a considerarse octava maravilla.

Los principales depósitos de ámbar que existen en nuestro país se sitúan en los poblados de Simojovel y Totolapa, Chiapas. En el primero de ellos (ubicado a 118 kilómetros de Tuxtla Gutiérrez), unos 480 artesanos se dedican a la extracción, pulimiento y comercialización de la resina fosilizada, y ahí mismo se ubica la tienda más antigua especializada en su venta, el bazar “Choj Choj”.(3)

En su obra “Tres mil años de artesanía del ámbar en Totolapa, Chiapas” (1990), el antropólogo Thomas A. Lee da testimonio de la forma en que los lugareños extraen la prehistórica resina: “Las minas son explotadas de manera informal por hombres del pueblo, cuando no tienen otro quehacer agrícola urgente… Toda actividad minera se ejecuta manualmente, con pico, pala, coa y hasta con machete. La explotación del ámbar en Totolapan tiene poca sofisticación”.

Hay que decir que las reservas de ámbar se encuentran en distintos puntos del planeta, no solamente en las ya mencionadas zonas norte y central de Chiapas; también hay yacimientos en las costas del mar Báltico, República Dominicana, China, Rumania, Burma, Sicilia, Canadá, Alaska, Líbano, Siberia y Estados Unidos.

Igualmente, debemos puntualizar que la modesta producción en Chiapas de esta gema vegetal dista mucho del volumen que se extrae en las costas del mar Báltico (2 contra 600 toneladas anuales). Sin embargo, esto no demerita la presencia que ha tenido el ámbar chiapaneco en distintas regiones de Mesoamérica desde tiempos precolombinos.Antes de la conquista ya se incluía esta resina entre las piezas que debían enviar las provincias sometidas por la Triple Alianza como parte de los impuestos a que estaban obligados. De esto hay testimonio en la “Matrícula de Tributos de Moctezuma”. En los códices Mendocino y Florentino podemos encontrar la descripción y clasificación que hicieron del ámbar nuestros ancestros. Así sabemos que reconocieron tres variedades: “coztic apozonalli”, el de color amarillo; “quetzal apozonalli”, de color verde, e “iztac apozonalli”, blanco y descolorido. (4)

¿Qué es el ámbar?


La investigadora Lynneth Susan Lowe Negrón,(5) especifica que el ámbar es una gema de origen orgánico formada, en el caso de los yacimientos localizados en Chiapas, como resultado de un proceso de fosilización de la resina del árbol llamado “guapiñol” (Hymenaea protera), proceso que data del Oligoceno y principios del Mioceno, entre 22.5 y 26 millones de años aproximadamente. La propia Lowe Negrón nos dice que los amuletos de ámbar fueron de uso corriente en Europa, al menos desde hace 35 mil años a.C., y más tarde los griegos llamaron a esta resina “electrón” por su capacidad de atraer carga negativa, mientras que los romanos la designaron “succinum”, de sucus: jugo.Algunos portales, como es el caso de Lacted, refieren que el ácido succínico propio del ámbar ha sido empleado en Europa desde hace cientos de años como antibiótico y remedio curativo natural. Se le atribuyen a esta substancia, además de las mencionadas propiedades médicas, cualidades antioxidantes, antiestresantes, analgésicas y antiinflamatorias, y se le considera estimulador del sistema inmunológico y equilibrador de la energía corporal.(6)

Pero el ámbar no solamente fue un emblema, en forma de bezotes, de autoridad y poder entre los aztecas; también en la vieja Rusia imperial llegó a ser elemento central en la construcción de la Cámara de Ámbar que Federico Guillermo I de Prusia hizo construir para halagar, en 1716, al emperador Pedro El Grande. Este portento de arquitectura barroca y decoración en ámbar y oro fue considerado como la octava maravilla.

Cámara de Ambar, Palacio de Catalina. Tsárkoye Seló, cerca de San Petersburgo. Fuente: Getty Image

El periódico en línea Russia Beyond reportó en 2017 algunos detalles de la grandeza que tenía esta magnífica obra a finales del siglo XVIII, gracias al esmero que pusieron en su ornamentación los sucesores de Pedro El Grande: una sala de más de 100 metros cuadrados, cubierta con ¡seis toneladas! de ámbar, decorada con pan de oro y piedras semipreciosas. Los historiadores y los joyeros todavía discuten sobre el precio aproximado de esta obra, entre 142,000 millones hasta más de 500,000 millones dólares. (7)

La Sala de Ámbar permaneció en la residencia de verano de Catalina La Grande, situada en Tsárkoye Seló, en las afueras de San Petersburgo, hasta 1941 cuando los nazis la desmantelaron y enviaron a Konigsberg, hoy Kaliningrado, sin que se sepa hasta los días que corren su paradero.

De cualquier forma, a partir de 1981 y durante 20 años el gobierno ruso se dio a la tarea de edificar una nueva Cámara de Ámbar en el Palacio de Catalina en Pushkin (antigua Tsárskoye Seló). La tarea restauradora tuvo un costo de 11 millones de dólares y se abrió en 2003.

1Pavía Farrera, Fernán, “¿Ámbar prehispánico en Chiapas?”, Ed. Cáscara de los Pensamientos,2001, p.43.

2 El antropólogo Frans Blom anotó en su diario de campo lo siguiente: “se dice que el ámbar protege a los niños pequeños, por eso se ve que cada niño lleva un pedazo de ámbar como pulsera o en forma de collar”. “En el lugar de los grandes bosques (Epistolario 1919-1922 y Diario de dos Expediciones)”, Instituto Chiapaneco de Cultura, Tuxtla Gutiérrez.

3 Mendiolea Patiño, Gerardo y Martínez Limón, Enrique, “Gran Guía Turística de Chiapas”. Ed. Santillana editores y Gobierno del Estado de Chiapas, 2005.

4 Lowe Negrón, Susan Lynneth, “El ámbar de Chiapas y su distribución en Mesoamérica”, Ed. UNAM (Centro de Estudios Mayas, cuaderno 31), 2005, p.64.

5Lowe Negrón, Susan Lynneth, op. cit., p.p. 35-54.

6 www.lacted.com/0411ambaracidosuccinico.html

7 Oleg Yegorov, “La Cámara de Ámbar, el misterio que rodea al tesoro robado por los nazis”, Russia Beyond, 28 de junio de 2017, https://es.rbth.com/cultura/2017/06/28/la-c%C3%A1mara- de- %C3%A1mbar_791180

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El Reformador 1076,

Col. Prensa Nacional, 

Tlalnepantla Edo. de Méx.

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